
Este no es un dorama si no es un proyecto una especie de catarsis que empecé como casi jugando no soy escritora ni mucho menos pero espero que sea el comienzo de una historia que quiero compartir con los que la quieran leer y espero que les guste.
Si Quieres lo puedes escuchar Aqui:
Capitulo I
Jane estaba ahí parada frente al mar y ve como todos sus recuerdos comienzan a surgir. Tanto tiempo ha pasado y aun parece que fuera ayer; pero ella sabe que en la vida no todo es felicidad ni tristeza. Eso lo aprendió de su madre una mujer tan dulce y tierna como un ángel. Que le enseñó que lo más importante en la vida, era el amor y que lo primordial es amarte a ti, porque así podrás dar todo a los tuyos y a los demás.
En la mente de Jane van apareciendo imágenes como si fuera una película; son los recuerdos de todo lo pasado. Un pasado tan distante a ella pero a la vez tan cercano a pesar que aun ella ni siquiera había nacido. ¡Pero tantas veces su madre le contó aquella historia! La del gran amor de ella con su padre. Que realmente se sintió presente en esos maravillosos y hermosos momentos. ¡Ese fue un gran amor que logro atravesar hasta la muerte! Dos personas tan distintas en creencias y forma de ser pero que se amaron tanto, tanto que lucharían contra el mundo entero si era necesario para defender ese gran y hermoso amor. Para comenzar a contar esta historia hay que remontarse a la infancia de la madre de Jane en la Isla Jeju para todo esto hay que decir primero que la madre de Jane es coreana y su padre es norteamericano. Ella era hija de una familia de nobles y como tal educada en una rigurosa y estricta conducta moral y costumbres muy arraigadas a la tradición. Una tradición tan castrante que apenas ella podía respirar, estas costumbres no podían ser quebrantadas por el bien de la familia. Su madre siempre era como aquellos pájaros que están en sus hermosas jaulas de oro y que sus dueños los dejan salir pero que le cortan las guías para que no puedan volar y alejarse del hogar. Su madre se llama Kim Su Ja y desde muy pequeña su gran sueño era el de ser una gran pintora le encantaba poder plasmar en sus pinturas todos los sueños de libertad. Ella soñaba con viajar por todo el mundo y pintar todos los hermosos lugares donde ella estuviera; pero ella sabía que solo era un sueño imposible de alcanzar, ya que por su familia ella vivía en un mundo ya predestinado. Kim Su Ja tenia un hermano menor llamado Kim Soo Young; para Soo Young su Noona (es la forma en que un niño llama a su hermana mayor, desde la infancia hasta el final de la edad adulta) era lo mas importante; aunque se llevan 10 años de diferencia ella lo comprendía más que su propia madre; una mujer sumisa obligada casarse con un hombre desconocido y sin amarlo en un matrimonio arreglado y acostumbrada a que lo que su esposo diga sea la ley.
A pesar que Kim Su Ja era una niña de 13 años se da cuenta de su triste realidad y que su destino es tan desolador, ya que ella no tiene ningún derecho de escoger su futuro. El cual fue trazado por otros. Ella esta destinada a casarse con el chico que su familia elija para ella. Y lo más importante de todo esto es el bienestar del clan y de la familia en general. Quedando en ultimo plano lo que pudiera sentir Su Ja. Kim Su Ja sueña con grandes cosas pero sabe también que su destino será muy difícil de cambiar. Viéndose muchas veces en su rostro de niña inocente la desilusión hacia la vida. Ese es el mismo rostro que debería estar iluminado por la ilusión de soñar con lo bello que le deparará el futuro; pero solo le queda resignarse a guardar sus sueños en lo más profundo de su corazón. ¡Pero en esta vida a veces lo escrito no es lo dicho, ni lo que será!
Ya han pasado 5 primaveras y Su Ja tiene 18 años. Se ha convertido en toda una hermosa mujer a la que su dulzura y sencillez la hace resaltar sobre las demás chicas de su edad. Sus padres y los ancianos le han permitido ir a estudiar el instituto a la capital. Pero ella sabe muy bien que luego de terminar sus estudios tendrá que regresar a la isla para casarse con el primogénito de otra familia noble. Aunque ella no lo conoce ni mucho menos siente algo por él. Ella con una gran resignación tendrá que acatar lo que los mayores de la familia digan.
En esos tiempos en Corea la vida era un poco turbulenta había mucha opresión y la vida era muy rígida y tensa. En ese entonces habían llegado a Seúl muchos estudiantes extranjeros de intercambio para conocer las costumbre y la fascinante cultura del país. Junto con ellos había llegado un joven fotógrafo norteamericano llamado John Richards. Este era un joven alto, robusto de tez blanca y de cabello oscuro y con unos ojos tan azules como el mar; ese mar que a veces era el confidente de Jane en sus momentos de desolación. Una tarde cuando Johnny tomaba fotos en la ciudad de Seúl vio pasar a Su Ja en bicicleta y desde ese momento el quedaría prendado de su belleza y dulzura extraña que para el era hasta exótica (Johnny siempre le diría a sus hijos que en ese momento se sintió en el cielo por que un ángel paso delante de él). En ese preciso momento el decidió que ella seria su musa y el gran amor de su vida. Para Johnny el amor era una cosa banal ya que el era un joven huérfano, con un gran vacio en su interior debido a que nunca disfrutó de una verdadera familia. Estuvo de hogar sustituto en hogar sustituto. Hasta que tuvo la edad suficiente para cuidarse por si mismo. El siempre estuvo agradecido a su abuelita sustituta una dulce anciana que vivía en el ultimo hogar donde el estuvo, ella le hizo conocer lo que era el amor por la fotografía. Desde ese momento esa seria su gran pasión sin imaginarse que esa pasión lo llevaría a conocer el amor. Esa fue su primera tabla de salvación para no alejarse del buen camino como muchos niños huérfanos que no tienen nada en esta vida.
Para Johnny el añorar una familia era solo un sueño difícil de alcanzar y mucho menos el podría imaginar que algún día lo tendría al lado de la mujer que su corazón eligiera. Que extraño era para el, simplemente imaginar que algún día el se podría convertir en padre. Y darle a sus hijos todo el amor que hubiera querido que sus padres le hubieran dado a el, si ellos no hubieran muerto tan pronto dejándolo tan solo en esta vida. Pero todo eso cambio en un instante cuando Johnny vio por primera vez a Su Ja.
En ese preciso momento Johnny tomo la decisión que como prioridad en su vida sería encontrar a la muchacha de la bicicleta; y saber quien era ese bello ángel al cual tendría que conquistar su corazón. No había día que Johnny no pasara por la calle donde el vio por primera vez a Su Ja. Con el gran anhelo de volverla ver otra vez, pero esto no fue nada fácil para el; ya que pasaban los días y los días y el no la encontraba. Y nadie podría imaginar lo difícil que seria concretar que ese gran amor surgiera entre ambos; ya que Su Ja tenía su vida resuelta por terceros. Mucho menos era posible imaginar que ella se enfrentaría a sus padres para defender el amor que podría germinar entre los dos. Una tarde Cuando Johnny ya había perdido la esperanza de verla otra vez; el se vio envuelto en un gran disturbio en Seúl. Eso era cosa común en esos días los palos y las bombas lacrimógenas llovían desde cualquier lugar. Cuando él huía de ese gran desastre vio caer a una joven y sin pensarlo dos veces se detiene para ayudarla para que la estampida de gente no la aplastase. ¿Pero cual sería? Su gran sorpresa cuando al coger la mano de aquella muchacha se da cuenta que la joven era la chica de la bicicleta.
Entonces el la levanta y los dos empiezan a correr de las manos sin rumbo fijo. En ese instante para ella era tan difícil imaginar lo que podría pasar con aquel joven y mucho menos que este seria una persona tan importante en su vida, tanto que este pondría todo su mundo conocido de cabeza. Y menos que aquel joven extranjero y desconocido no querría ni podría soltar su mano nunca más. Al alejarse de la gente Johnny pensaba si esto era solo obra de la casualidad o era más bien el destino que le anunciaba el comienzo de una gran historia de amor. Pero una historia que tendría muchos obstáculos en el camino y uno muy grande que era la diferencia cultural entre ellos. Johnny era un joven que nunca tuvo que dar cuentas a nadie mientras que Su Ja era una joven que nunca había podido decidir nada de su vida. Mucho menos decidir sobre el amor.
Ellos corrieron y corrieron hasta alejarse del disturbio. Ya cerca de las orillas de rio Han y fuera de peligro ellos se sueltan de las manos. Su Ja le agradece decidiendo separarse de el para regresar a su casa. Johnny solo atina a preguntarle su nombre el cual ella le contesta por un mero compromiso para luego marcharse rumbo hacia su hogar. Pero el no esta decidido a perderla de nuevo y la sigue sin que ella se de cuenta. A la mañana siguiente y después de armarse de un gran valor, Johnny decide propiciar un encuentro fortuito, con ella pero esto no le resulta nada fácil. Ya que ella no demuestra ningún interés hacia el. Esto era de ver ya que ella proviene de una familia de creencias muy arraigadas. Y Su Ja se sentía ya una mujer comprometida aunque ni siquiera conocía su futuro marido. Mucho menos podría ver a un extranjero como un hombre que podría robarle el corazón.
Pero los dioses a veces nos utilizan como sus juguetes y si ellos decidieron nuestras vidas. ¿Qué podrá hacer un simple mortal contra sus designios? ¡ Y para eso Su Ja no tardaría mucho en averiguarlo!

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