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Capitulo III
En esos momentos las tres mujeres se encontraban en casa de Myung Yi. Todo esto era muy confuso para Su Ja. El temor más grande de la joven, ya había comenzado a suceder. ¡Ese mismo temor! que ella tuvo, desde el primer momento que comenzó a enamorarse de Johnny. Si su madre había actuado así al descubrir la relación con aquel joven fotógrafo. ¿Qué será lo que pase, cuando su padre se entere? de esta relación. Si así había reaccionado su madre con solo verlos juntos a los dos en la puerta del instituto. Ella no quería ni pensar lo que su padre le podría hacer a ella y mucho menos quería imaginarse lo que le podría pasar a Johnny. El padre de Su Ja era una persona muy influyente. El era capaz de desaparecer al joven fotógrafo sin dejar rastro alguno. Ya que el joven no tenia familia, quien se iba a preocupar por él. ¡Dios!, que difícil eran esos momentos para la joven pareja. Pero había algo que Johnny estaba bien seguro y eso era que él nunca iba a dejar a Su Ja. ¡Aunque esto le costara la vida!
Los días han pasado y Johnny no ha podido ver aun a Su Ja desde aquel día. El departamento donde él se hospeda mientras, que se encuentra viviendo él en Seúl, le parece cada vez más pequeño que no lo deja ni respirar. El sabía que estaba enamorado de Su Ja, pero esta situación le sirvió aun más para darse cuenta que realmente el no puede vivir sin ella. Ya no puede imaginar su mundo sin su ángel. Johnny que nunca tuvo a alguien de donde aferrarse y que no tenía porque sembrar raíces en ninguna parte. Ya que nadie lo esperaba, el ya había sentido lo que era depender de alguien y que ese alguien dependiera de ti. Y él no estaba dispuesto a abandonar todo eso aunque fuese una guerra perdida de antemano, el iba a cambiar todo esto y luchar por su amor.
Johnny cada vez estaba más desesperado por no poder ver a Su Ja, y este pobre muchacho, siente que tal vez nunca más la vuelva a ver. Cada vez que el joven intenta acercarse a la casa donde vive Su Ja, se retira sin intentarlo, pues él siente mucho miedo de que esto perjudique más aun a su ángel. Un día cuando él estaba en una tienda cerca de la casa de Su Ja. Una joven dama se le acerco, ella era Myung Yi. Ella le entrego una nota de Su Ja para Johnny. El estaba contento de tener alguna noticia de su ángel, aunque lo que el realmente quería era verla. ¡Estaba realmente desesperado, se sentía como un león enjaulado!
La nota, no le sirvió para nada a Johnny, porque en vez de tranquilizarlo lo puso más nervioso. Su Ja le decía en la nota que a la semana siguiente, ella regresaría a la isla, junto con su madre. Ahí Su Ja le pedía que se olvidase de ella y que siga su camino. Este joven fotógrafo, no podía creer lo que Su Ja había escrito, el no podía pensar que para Su Ja no valía nada su amor y el tiempo que ellos pasaron juntos. Cada vez más angustiado Johnny, buscaba una forma de acercarse, a su joven amor. Para él lo más importante, era escuchar de los propios labios de Su Ja ; que todo lo vivido por ellos hasta ese momento no valía nada para ella, y que ella le diga, que la dejase en paz. Aunque esto era lo menos que quería escuchar Johnny, esto era mejor que estar con la incertidumbre de que todo es una mentira.
Un día antes de que Su Ja, partiese para la isla junto con su madre. Johnny logro encontrarse con ella. Pero la frialdad que tenía su amada ante él, era tan helada que podía congelar el ambiente, con solo su mirada de indiferencia. Los dos caminaron, por la ciudad. Hasta llegar al lugar donde Johnny vio por primera vez a Su Ja. Ahí en ese mismo lugar, Johnny le pregunto a su amada ¿si era cierto, todo lo que decía aquella nota? Su Ja sin titubear le dijo que si, en ese momento Johnny, no podía creer lo que sus oídos habían escuchado. Como era posible que aquella dulce chica de mirada tierna, había tenido el valor de romperle el corazón de tal manera, con sus palabras tan hirientes. Su Ja por fin le conto, que ella estaba comprometida desde hace mucho tiempo, con un joven en la isla y cuando ella llegase a la isla, este compromiso se formalizaría, para casarse a mas tardar en tres meses. Johnny no podía creer que esa chica, hubiera jugado con él, en tal forma. Su Ja le dijo, que ella acepto la relación, entre ambos sabiendo que solo era una aventura sin importancia para ella, pues ella solo quería experimentar una aventura antes de casarse.
Aquel joven extranjero, estaba tan desolado con las palabras de Su Ja hacia él. No podía creer que él había abierto su corazón a tal tipo de chica. En ese momento Johnny decidió, que ya no tenía nada que hacer en Corea y que lo mejor que podía hacer era regresar a su país y seguir adelante con su vida. El pensaba que esto era lo mejor para él, olvidarse de esa chica y de todos aquellos sueños de vida que tuvo junto a ella. ¡Si esa mujer, le había roto el corazón! El no se iba a quedar a llorar su desgracia.
Mientras tanto cuando Su Ja, regreso a la casa de Myung Yi, luego de la conversación que tuvo con Johnny, su madre la estaba esperando. Ahí mismo Su Ja, fue interrogada por su madre. Ella le pregunto a su hija, si le había dicho todo, al joven extranjero. Tal como se le había indicado. Su Ja sin alma en el cuerpo y con los ojos tan hinchados que parecían que iban a reventar. Afirmo con la cabeza. Ella no podía ni hablar sentía que su pecho estaba punto de estallar y su corazón iba a reventar en mil pedazos, ¿Como podía, haber hecho sufrir así, a la persona que mas amaba en este mundo? Aunque ella sabía que esto era por su propio bien.
Su madre, le había obligado a decir todas esas barbaridades a Johnny, pues si Su Ja no cumplía, ella se lo contaría todo a su padre y Johnny estaría en un completó peligro pues su padre no se iba a tocar el corazón para deshacerse de él.
Ya había llegado la hora de partir, rumbo hacia la isla y Su Ja lo único que podía pensar, era en toda la felicidad que estaba dejando atrás. Lo único que podía desear era que su joven amado, lograda encontrar la felicidad lejos de ahí pues ella llevaría la cruz por los dos. Su Ja, sabía que ella estaba regresando a su jaula de oro y que esta vez seria para siempre. Pero todo este dolor valdría la pena con solo saber, que su amado fotografo estaria lejos de ahí sano y salvo.
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